jueves, 1 de enero de 2026

La webcamer y su fan number one VII

 

De cómo Lucía se encuentra a Paula decidida a convertirse en realidad en la sexy Mya_27


Una actualización no programada de los sistemas informáticos en las oficinas en que trabajaba la joven Lucía hizo que, en lugar de llegar a casa a la hora de la comida, como era costumbre, entrara por la puerta a poco de las doce del mediodía del día siguiente, el 15 de febrero.

Nada más entrar en el piso que compartía con su amiga Paula le extrañó el silencio que reinaba en la vivienda… ¿Dónde andaría metida Paula?... Era raro entrar en casa y no oír su música a todo volumen…, y era tarde…, incluso para Paula… Lucia sabía que su amiga era una trasnochadora declarada y también sabía que, como webcamer erótica, la noche era su elemento natural…

¡Cuántas veces no se había despertado ella misma en medio de la noche al escuchar sus gemidos de placer mientras se corría con sus juguetes y las aportaciones de sus usuarios durante sus emisiones a altas horas de la madrugada!...

Además, Lucía sabía que Paula había tenido algo especial preparado para la noche de San Valentín… Una cita a ciegas con uno de los usuarios de su sala o algo así…

¿Se habría metido su amiga en algún lío?... ¿Se encontraría bien?

Con una leve aprensión, Lucía se acercó a la puerta de la habitación de Paula y su mano tembló ligeramente cuando agarró el picaporte… ¿Se habría metido su amiga en algún lío?... ¿Se encontraría bien?...

Abrió la puerta con sigilo y con un suspiro de alivio dejó escapar el aire que inconscientemente había contenido cuando contempló la silueta de su amiga bajo las sábanas… Paula dormía plácidamente, agarrada a la almohada, y Lucía pudo observar cómo su voluptuoso cuerpo desnudo se perfilaba bajo la fina tela mientras la chica dormía profundamente con una leve sonrisa en sus labios…

“Uuuhhmmmmm”, pensó Lucía, “la noche ha debido de ser movidita, Paulita”…

Paula se despertó al oír cómo su amiga cerraba la puerta de su habitación, aunque no fue consciente de qué la había despertado y ni se le pasó por la imaginación la posibilidad de que ya no estuviera sola en la casa, así que no

abrió los ojos…, aún no quería afrontar la realidad del nuevo día…, aún no…, todavía no..., antes quería recordar todo lo que había sucedido esa noche y repasar las sensaciones que aún podía experimentar en su cuerpo, dándose cuenta entonces de que aún estaba desnuda, intentando concentrar su mente en cada parte de su cuerpo…, en la leve opresión donde aún sentía la marca de sus ataduras, el leve escozor en su vagina…, o un dolor sordo y una sensación de vacío en su culo… y, sobre todo, Paula sabía que debía asumir las contradicciones de sus propios sentimientos… ¿Qué le había sucedido realmente esa noche?…, ¿Cómo llamar a lo que había vivido?... ¿Una violación… disfrutada…, o una sesión de sexo salvaje?... Porque lo cierto es que, a pesar de todo lo que le había hecho, a pesar de haberla atado, nunca se había sentido en peligro ni… obligada. ¡Y no podía negarse a sí misma que había disfrutado de cada instante!

Finalmente Paula se obligó a abrir los ojos y fue entonces cuando se dio verdadera cuenta de hasta dónde había llegado ella aquella noche, y se sintió ligeramente avergonzada, pero dentro de sí misma también debía reconocer que se sentía muy satisfecha… primero porque, para ser la primera vez que la follaban analmente, la “desvirgación” de su culo había sido memorable, y después por la forma como se había dado y el enorme placer que había recibido…, - ¡y que había proporcionado, estaba segura de ello! -, y en ese momento trató de rememorar los mejores detalles, sus manos, sus besos, su enorme y firme pene que la hizo disfrutar y gemir hasta mas no poder, pensamientos que provocaron que en su interior renaciera una intensa excitación sexual y que, inconscientemente, Paula dejara deslizar sus manos por su cuerpo hasta llegar a su entrepierna, comenzando a acariciarse suavemente los labios vaginales, incrementando la presión y la velocidad de sus dedos conforme su calentura iba aumentando…

…Cuando con las yemas de sus dedos empezó a torturar gradualmente su clítoris, Paula ya estaba desenfrenada. Estaba en celo…, el recuerdo del juego de sumisión de la noche pasada la estaba llevando como en una nube a cotas de excitación impensables para ella hasta ese momento… Dos dedos de una de sus manos ya se habían introducido en su interior, sintiendo la humedad que inundaba su sexo, mientras que los de la otra mano se apretaba uno de sus grandes pechos y sus dedos comenzaban a pellizcar su ya durísimo pezón, antes de bajar también esa mano hasta su inflamado y ardiente sexo, abriéndose los labios vaginales, restregando su clítoris llevándose en volandas hacia su clímax…

Paula jadeó cuando su mirada paseó por la habitación y pudo contemplarse a sí misma en el espejo…, una voluptuosa mujer desnuda con las piernas muy abiertas y sus manos perdidas entre sus partes más íntimas… una hembra en celo hambrienta de placer…

De pronto, un zumbido la sacó de su ensoñación y le cortó el “punto”…

¿Qué podía ser?... Fastidiada, pero intrigada, se incorporó en la cama, dejando vagar su mirada por la habitación hasta comprobar que provenía del lush que tenía en la mesilla, el juguete vaginal que usaba en sus sesiones de la webcam, que había comenzado a vibrar… ¿sólo?… ¿Cómo podía ser aquello? Nunca lo dejaba conectado… Cada vez más intrigada, cogió su móvil para comprobarlo y descubrió que la sesión estaba iniciada con su propio nick de Mya_27 y el control del aparato cedido a un usuario…, un usuario cuyo nick era perfectamente identificable… ¡Fergo!... ¡Cabrón!. ¡Pero no era posible!... El usuario no tenía que estar cerca para poder controlar el juguete sexual, pero…, ¿cómo demonios sabía él que ella estaba a punto de…?. ¡Oh, no, no habrás sido capaz de…!.

Su mirada vagó por la habitación hasta posarse en su propio ordenador portátil, abierto sobre su mesa… La pantalla estaba oscura, pero en el aparato destellaba la pequeña lucecita que indicaba que estaba encendido y en línea, y ella no recordaba haberlo encendido antes de los sucesos de aquella noche y mucho menos dejarlo conectado… El lush volvió a vibrar, como indicándole que no iba desencaminada, y Paula supo, sin ningún género de duda y sin necesidad de levantarse a comprobarlo, que él estaba viéndola en aquel preciso instante a través de la cam del ordenador, espiándola, lo cual hizo que su calentura volviera a crecer entre sus piernas… Ya tendría tiempo de cabrearse con él y banearle de por vida, jajajajajajajaja... ¡Ahora quería correrse otra vez!

Sin pensarlo siquiera, Paula volvió a recostarse sobre las almohadas de la cama y, lentamente, mirando directamente al puntito luminoso del portátil, cogió el lush y se lo introdujo en su ya empapadísimo coño, gimiendo ligeramente mientras sentía cómo penetraba y se introducía… Sabía perfectamente cómo le ponía escucharla proferir sus ya clásicos “uf” y “joder” cuando se excitaba… En cuanto lo tuvo metido dentro, Paula miró de nuevo hacia la cámara del portátil y casi inconscientemente, esbozó una sonrisa que sólo se podía entender como una invitación y sus dedos juguetearon con la antenita del lush que sobresalía de su sexo… “Si lo vas hacer, dale de una vez, Fer”, pensó

La “invitación” de Paula no tardó en ser aceptada y la chica sintió cómo el aparato comenzaba a vibrar en el interior de su vagina, muy suavemente al principio, sólo como un cosquilleo, pero creciendo en intensidad poco a poco…

De repente, la desprevenida Paula sintió como un latigazo en sus partes y todo su cuerpo dio un respingo sobre la cama… ¡Aquel cabrón le había dado a la máxima potencia!... Aun jadeando, Paula miró directamente a la cámara y, sin emitir palabras, sólo vocalizando, se lo llamó a la “cara”, enseñándole su dedo corazón con la mejor de sus sonrisas, sabiendo que, con lo bien que la conocía, entendería el mensaje implícito en aquel gesto tan característico suyo…

Y supo que él lo había entendido cuando el lush volvió a vibrar en el interior de su vagina, variando de intensidad, como a ella le gustaba, con vibraciones suaves alternadas con subidas de nivel, casi como si estuvieran follándosela y le metieran y sacaran una polla del coño una y otra vez, y eso la ponía a mil…

Cuando Paula se sentía ya muy cercana al orgasmo, la vibración se detuvo repentinamente, dejándola otra vez a medias, y la chica supo por instinto que su “voyeur” deseaba algo más, y estaba casi segura de qué era… Alargó la mano, abriendo el cajón de su mesilla y sacó el hush, el juguete anal que él mismo le había regalado y que sólo había usado en una ocasión durante sus emisiones, así que se incorporó en la cama y chupó sensualmente el juguete para lubricarlo, se puso a cuatro patas, con el culo enfocado hacia el ordenador, y se abrió las nalgas mostrando su cerrada abertura anal…

Meneando sensualmente sus caderas para ponerle cachondo, deslizó el hush entre sus mojados labios vaginales para lubricarlo aún más y, lentamente, para evitar que le doliera a pesar de que aún conservaba cierta dilatación, se lo introdujo poco a poco en el culo… Aun ligeramente abierto después de la sodomización, entró fácilmente y Paula sintió menos dolor del esperado cuando se lo introdujo completamente… Entonces separó las piernas para ofrecerle una visión perfecta de sus partes, con su coño y su culo penetrados por ambos juguetes sexuales, se apoyó sobre los codos y esperó que empezaran a vibrar…

Entre el cúmulo de sensaciones que estaba sintiendo, Paula no se había percatado siquiera de que Lucía, recién salida de la ducha, había entreabierto la puerta al escucharla ya despierta y que, al verla desnuda y a cuatro patas, introduciéndose el hush en el culo, no había querido sorprenderla para que no se sintiera avergonzada, pero tampoco había podido evitar sentirse excitada y había comenzado a acariciarse los pechos por encima de la camiseta…

Alguna vez, y obviamente sin que Paula lo supiera, Lucía, al ser despertada por los, en ocasiones, muy sonoros gemidos de placer de su amiga,

- la misma Paula reconocía que era muy escandalosa cuando se corría -, había sentido curiosidad primero y morbo después, y había terminado por crearse una

cuenta en Amateur para seguir alguna que otra de las emisiones de su amiga, y se había sorprendido a sí misma excitándose viéndola interactuar eróticamente con sus usuarios, adorablemente preciosa vestida con cualquier body de su abundantísimo surtido de lencería, desnudándose para ellos, tocándose y corriéndose con sus juguetes sexuales…, ¡pero aquello no era nada comparado con verla “actuar” en vivo y en directo delante mismo de sus ojos!... ¡Dios, qué caliente la estaba poniendo!... Sin embargo, no queriendo provocar una situación embarazosa si su mejor amiga la sorprendía acariciándose mientras la espiaba…, - ¡Dios, se sentía como una auténtica voyeur!... -, y a pesar del morbo que aquella situación le estaba haciendo sentir, Lucía reunió la poca fuerza de voluntad que aún le quedaba antes de perderse en el mar de sensaciones que nacía de su entrepierna y salió silenciosamente de la habitación, cerrando la puerta con sumo cuidado tras de sí

Cuando comenzaron las vibraciones simultáneamente en todas sus partes íntimas, por más que esperadas, consiguieron que todo el cuerpo de la chica se estremeciera de placer y Paula comenzó a suspirar mientras su calentura sexual se incrementaba exponencialmente hasta hacerla gemir de placer…

“¡Dios, ¿cómo me pones así de cachonda?!”, murmuró una excitadísima Paula, mientras los dos juguetes vibraban al compás en lo más profundo de su coño y de su culo, haciéndola perder la cabeza… “Tendría que estar cabreadísima contigo, porque esto no se hace, Fer, pero ahora mismo no puedoooooo…”. La chica se vio interrumpida por otra tanda de vibraciones de alto nivel de ambos aparatos al unísono dentro de ella, provocándole otra descarga de placer que casi provocó que alcanzara el intensísimo orgasmo que su cuerpo anhelaba desde hacía rato

“¡Ooooooooooooohhhhhhhhhhhh, quiero más, sí, cabrón, dame maaaaaaaaaaas!”…

En ese momento, mientras Fer, sentado en el asiento trasero de su coche aparcado frente al portal de la casa, contemplaba desde su Tablet cómo Paula se debatía de placer y le pedía incluso más, en la esquina inferior de su pantalla le apareció un mensaje privado de un usuario desconocido. Intrigado, picó el icono para leerlo.

“Me parece que Paula te está ofreciendo una invitación en toda regla”

Sin saber de quién podría tratarse, pero con una ligera sospecha, Fer respondió…

“?????”

“Eres Fergo, la verdadera cita secreta de Paula, ¿verdad?... ¿Acaso pensabas que no iba a darme cuenta de que estás usando mi bluetooth para colarte en el ordenador de Paula?, jajajajajaja”

“¿Lucía?”

“Jajajajajaja, ¿quién si no?... Dame cinco minutos para coger mis cosas… Esta vez seré yo quien te deje la puerta de casa abierta. El resto es cosa tuya, pero, una cosa…”

“????”

“La próxima vez que “escribas” un relato sobre Paula…” “¿Sí?”

“No te olvides de incluirme en él, jajajajajaja”

Y Fer no pudo reprimir una sonrisa…, mientras sus dedos tecleaban un wasap al móvil de Paula…

“Me he cansado de este juego… Podemos dejarlo o…, subir de nivel… Tú decides, Paulita. Si quieres seguir, sácate los juguetes… En la mesilla hay un antifaz y unas esposas… Póntelo sobre los ojos, espósate las manos a la espalda y espérame estilo perrito"

Y luego se puso a enviar otro mensaje…

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